viernes, 28 de febrero de 2020

Freakend 2020

Mi cuarto Freakend.

El año pasado no pude asistir, porque acababa de hacer muchos gastos y no me lo podía permitir. ¡Pero me apetecía mucho volver!

Esta edición tuvo lugar en el Hotel PAX Guadalajara, que bueno, está bien lejos de Sevilla. El viaje fue un poco largo, porque se nos fastidió el coche a la ida, justo al pasar Despeñaperros, y tuvimos que improvisar un plan de emergencia. ¡Menos mal que salimos temprano, si no, nos hubiéramos quedado de noche tirados en la carretera! Mil gracias a Jose Arias por recogernos.

Al final fueron ocho horitas de viaje. Llegamos un poco antes de la cena. El ambiente a la llegada estaba muy animado: todos hablando con todos y con esa energía inicial de "a ver qué pasa". Mucha gente: cien personas por primera vez si no me equivoco. Había de todo: indies, algún estudiante, gente de los grande estudios, gente de mobile, gente de tecnología, gente de cacharreo... ¡Muy ecléctico!

Vengo de una racha con un montón de trabajo, así que pensé en no autoexigirme mucho con los madrugones. La noche del viernes aguanté a tope hasta las siete de la mañana del sábado... y el sábado aguanté hasta las cinco de la mañana del domingo. Not bad...

La clásica ronda de presentaciones. Foto de C. Milán.


Me dediqué mucho más a estar con la gente que a asistir a charlas, aunque en las que estuve disfruté un montón: la de Groundhog Day de Tequila, financiación de proyectos indie, la de Rafa Muñoz sobre poner precio al trabajo, etc. El modelo de charlas + open spaces está ya super consolidado y creo que funciona muy bien. Hay quien echa en falta poder "ir a todo", pero yo particularmente abogo porque haya variedad y tener que seleccionar. El formato te permite salir y entrar cuando quieras... Yo lo veo bien, hace el evento mucho menos árido y más accesible a gente de disciplinas de todo tipo.

El sábado por la noche la gente estaba un poco más cansada, si bien el karaoke de Powerpoint animó un montón, como es costumbre. Pude ver un poquito prototipos que llevaron algunos compañeros y hablar de algunas cositas de trabajo y tecnología.

Eché buenos ratitos con gente de la escena de antaño, comentando anécdotas random y los clásicos "qué fue _inserte nick_". También estaba el Wonder, que creía que no veía desde la segunda Playboy, pero que me recordó que nos vimos en un concierto mio con Robot en Madrid. Soy el peor... ¡menos mal que escribo en el blog de vez en cuando!

La verdad es que el evento se me pasó volando. Cuando me vine a dar cuenta ya estábamos en el desayuno del domingo... No quería dejar de dar las gracias a Jorge, Gema y Nacho por la organización, así como a toda la gente que les ayuda y que aporta su granito de arena.

También gracias a mis compañeros de viaje, especialmente a David Erosa por ofrecer su coche y conducir doscientas mil horas.

¡Nos vemos pronto! ¿Tendremos Weekend Simulator este año? GUIÑO GUIÑO

Dejo aquí el enlace al momento de Twitter que creé, con algunas fotos y comentarios diversos :)


lunes, 27 de enero de 2020

Terminar

Cualquier campo de conocimiento es inabarcable en su totalidad.

En el ámbito de la música por ejemplo, hay gente que invierte toda su vida en estudiar un solo instrumento. ¡Hay personas que invierten toda su vida en especializarse en interpretar obras de un único período histórico o autor! Empiezan muy pronto, en su primerísima infancia. Crecen, estudian y aprenden. Y cuando acaban la carrera, un máster... y luego otro y otro más. Es un proceso que no acaba nunca, y en el que no se concibe "dejar de estudiar". La espiral del aprendizaje de habilidades, en este y cualquier otro campo, comienza con las exigibles y continúa con las deseables. Pero, ¿dónde está la línea? ¿Qué habilidades son básicas y cuáles son las avanzadas?

Cuando empiezas a trabajar en un proyecto desde cero, es un buen momento para adelantarte a tu propio proceso creativo y poner algunos warnings sobre tus carencias. Seguro que no eres el mejor escribiendo o haciendo arreglos para cuerdas. A lo mejor no eres un maestro de la mezcla ni del mastering. No tienes la certeza de que este o ese pasaje sean interpretables tal como las imaginas por un músico de verdad. Por cada ámbito en el que tienes seguridad, hay otro en el que no.

Esa autocrítica se articula en base a un buen montón de preguntas. ¿Estoy a la altura? ¿Es mi producción de la calidad suficiente? ¿Qué se espera exactamente de mi? ¿Tengo el equipo necesario? ¿Me estoy centrado en los aspectos que supondrán de verdad una diferencia, o estoy gastando energía y tiempo innecesariamente en detalles que nadie más valorará? ¿Y mis ideas? ¿Son ridículas, aceptables o geniales? ¿Soy capaz de conectar con lo que me están pidiendo?



En nuestro mundo regido por el capital y las facturas, aún con todas esa miríada de dudas, te sientas a hacer lo que sabes hacer como lo sabes hacer y, en el sentido más positivo de la palabra, huyes hacia adelante. Y, de una forma u otra, terminas el trabajo.

Parece muy obvio que los trabajos hay que terminarlos, pero ¿quién no tiene cien proyectos nombrados como "prueba1", "prueba2", "prueba2mod", etc.? Saber llevar el trabajo hasta el fin -finished better than perfect- es una de las habilidades de mayor importancia en las carreras creativas. Saber llevar a término los trabajos es esencial y, al mismo tiempo, tremendamente difícil. Creo que ya he hablado por aquí de lo mucho que me gustó el libro de Derek Yu sobre Spelunky y de lo bien que cuenta lo costoso que es completar un proyecto. Cuando tienes terminado el 90%, sólo te queda el otro 90%. Terminar es muy complicado, tanto como empezar: presupuestos, plazos, clientes, gestiones, licencias, etc. Hay mil factores de por medio.

Bob Katz dice que hay procesos que no acaban, sino que tienen una fecha de rendición. Son como un tiovivo en el que das vueltas, y en el que sólo tú decides cuando hay que bajarse. Recuerdo que era una de mis grandes dudas cuando iba a clases de pintura de pequeño: ¿cuándo está acabado un cuadro?

Volviendo al impacto personal: es fácil sentirse mal por intentar abarcar más de la cuenta. Lo normal es no ser el mejor en nada, pero avanzar, ser constante y finalizar proyectos es algo con un valor intrínseco.

Paciencia y perseverancia: valores en alza en un mundo de flashes e instagram.

Autoevaluarse a menudo, sin pasarse con la dureza de los juicios de valor, es autocuidado.